En la comida siempre nos reuníamos José (Jos), Karina (Ina), Araceli (Arita), Pedro (Peter) y yo, puntuales a la 1:30 pm. La comida del comedor de LANGEBIO nunca fue buena pero era lo que había. Día tras día recibíamos noticias de los malos manejos en el gobierno y el Jos solía ser el blanco de nuestras burlas: Ya ves pinche Jos, pa' qué votas por AMLO?
Ina también había votado por AMLO, pero se unía al bullying colectivo que le hacíamos al Jos, y eso de algún modo la redimía. Para 2019, ambos se habían arrepentido de su voto, y no era para menos, en la administración actual es común que haya recortes presupuestales, puestos de gobierno sin sentido y ajuste de leyes a voluntad del presidente, compadrazgo, elecciones con baja o nula convocatoria, en fin, más de lo mismo, más de lo que ya conocíamos en gobiernos anteriores.
En Marzo de 2018 muchos mexicanos votamos con la esperanza de que algo cambiara, pero para desgracia de propios y extraños, no fue así: Meet the new boss, same as the old boss rezaba la canción de The Who, que irónicamente llevaba por título Won't get fooled again.
Este viaje inició con el pie izquierdo y tuvo un componente político importante.
La sociedad, y desde luego nosotros mismos, nos encargamos de delegar al científico al laboratorio y a la oficina, con frecuencia al salón de clases, rara vez a la administración pero nunca a la política.
En consecuencia, la política nunca figuró en mi currículum, pero creo que de repetir mi formación, tomaría algo de ciencias políticas.
Cuando la pandemia inició, Jos, Ina y yo decidimos tomar unas vacaciones pensando que podríamos consentirnos, pensábamos inocentemente que debíamos hacerlo antes de estar encerrados por 3 semanas... 3 semanas... vaya que fuimos inocentes, en las urnas al votar, y en la estimación de lo dura que iba a ser la pandemia.
Para cuando regresamos de Michoacán, las cosas en el centro de investigación eran algo nebulosas, a ninguno de los tres nos afectaba mucho la pandemia sabiendo que esencialmente hacíamos biología computacional y tomamos esa oportunidad para ser hiper productivos, en algo teníamos que tener ocupada la cabeza para no dejarnos llevar por la tragedia que venía azotando al mundo.
Por esas mismas fechas, el doc Alfredo y yo, habíamos hablado acerca del futuro, de mi futuro. Al doc le había gustado mi chamba y mi actitud, por lo que no fue muy complicado hablar de que podría ocupar una plaza en el centro de investigación.
Por su puesto, yo no quería tener alumnos, mucho menos ser investigador, pero una plaza de servicio, ese siempre fue mi tirada, mi dream job, todo pintaba bien.
En mi vida hay pocas fechas que recuerdo a la perfección, el 26 de Mayo de 2020 es una de ellas. El 26 de Mayo de 2020, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció recortes presupuestales masivos, afectando principalmente a educación, ciencia, tecnología e investigación. Una sabia decisión por parte de nuestro amado líder (léase con un chingo de sarcasmo), porque claro, en el momento en el que un virus aún desconocido azota un país, lo más sensato es desde luego tener a la ciencia a raya.
El doc Alfredo es una persona confiable, pero tener recortes masivos de hasta 70% del presupuesto original, representaba muchas cosas, incluyendo que la plaza de la que habíamos hablado no era para nada segura, muchísimo menos sin haber firmado un papel que así lo garantizara.
Al escuchar las noticias, lo primero que pensé fue más vale aquí corrió que aquí quedó
Esa misma noche, abrí mi currículum, lo actualicé, lo puse guapo y, ya encarrerado, apliqué para distintas plazas de bio informática dentro y fuera del país.
Si fue talento, timing, suerte, mi ángel de la guarda, o todas las anteriores, nunca lo sabré, pero tres solicitudes pegaron, una en Ensenada, una más en London y una en Cambridge.
Honor a quién honor merece, yo puse guapo el currículum, pero Jazmín la psicóloga fue la que se encargó de prepararme a mi. Antes de las entrevistas que me hicieron, estaba hecho un harapo de sentimientos y dudas, no sabía si sería capaz de encontrar trabajo, recién había terminado con Iveth, veía poco a mi familia, a mis amigos, la pandemia, el mundo ardiendo… en fin, todo era desfavorable y nebuloso.
Jazmín es esa morra que te lleva de la manita sin que te des cuenta, te lleva por caminos que si bien tortuosos y oscuros, son seguros porque ella los conoce. En aquella sesión de terapia, Jazmín me hizo llorar, reír, me quedé como pendejo sin poder decir una palabra porque me quitó muchas de esas dudas con una destreza digna de admiración.
Tras las entrevistas, me dijeron que si en Ensenada, en London y, en Cambridge. La decisión era fácil, como diría mi amigo Thomas: You don’t say no to Cambridge
Desde 2012 se me había metido la idea de migrar al Reino Unido, fuera para trabajar temporal o permanentemente, y finalmente se hacía realidad ese sueño, y no podía estar más feliz al respecto.
Muchas personas definen la alegría como ausencia de tristeza, yo no. Siempre he creído que se puede estar triste y alegre a la vez, y me sentía feliz de poder viajar al Reino Unido, pero tampoco podía quitarme de la cabeza la idea de que mi partida de México obedecía a razones más malas que buenas.
No podía dejar de sentir que estaba huyendo del pésimo sistema de investigación que tenemos, ya no digamos de los gobiernos federal y locales. No podía quitarme ese sentimiento de tristeza pensando que de no existir la pandemia, de tener un buen sistema educativo, de no haber renunciado a Iveth, de haber aguantado un poco más, quizá seguiría en México.
Tenía meses que no veía a José, y sin embargo le recordaba constantemente:
Ya ves pinche Jos, pa' qué votas por AMLO?
Comments
Post a Comment