La vida de post doc en el Reino Unido no es el glamour que nos hemos auto engañado a creer en países latinoamericanos, se gana buen dinero, si, pero se gasta aún más: la vivienda, la alimentación, impuestos por ésto y aquello hacen que la paga se vaya relativamente rápido.
Quise regresar a México en Mayo de 2021, con mucha emoción e ímpetu compré mi boleto de avión para poder contarle a Dafné y a mi familia como era mi nueva vida en Europa. Olvidé por completo que ahora vivía en un país más precavido, y olvidé también que aún había restricciones aeroportuarias en el Reino Unido.
Tras el tropezón de perder ese vuelo, regresar a México no estaba en mis planes cercanos, pero ese tiempo sirvió para esperar una mejor oportunidad, juntar la lana para regresar, y esencialmente dejar pasar más tiempo para que mi familia y amigos me extrañarán más y que yo les extrañara aún más.
En Junio de 2022, University of Cambridge otorgó un bono de 1000 libras a los trabajadores que estuvimos laborando incesantes, incluso en periodos de restricciones por la pandemia. En Cambridge Bioinformatics Training le trabajé bien macizo dando cursos de genómica de SARS-CoV-2 y finalmente pude juntar suficiente lana para regresar tranquilo a México, sin prisas ni pretextos.
Ese era sólo el primer paso, lo que venía era aún más complicado porque implicaba regresar al país del que estaba huyendo, y de todo lo que ello representaba: gente que dejé atrás, un estilo de vida que ya no era el mio, usos y costumbres, comida, y un largo etcétera.
En Julio de 2022, la noticia de Luz Raquel sacudió mi mundo y puso en jaque mi decisión de regresar a México: Luz Raquel fue quemada viva probablemente por alguno de sus vecinos. La razón? Al vecino le parecía irrespetuoso, imperdonable y completamente inadmisible que el hijo de Luz Raquel, un niño autista, hiciera ruido durante sus episodios de falta de autocontrol. Luz Raquel dio aviso a las autoridades con mucha antelación ya que había recibido amenazas por parte del vecino, y las autoridades mexicanas decidieron, como es su costumbre, ignorar el reclamo. Raquel era una más, para las autoridades, para su agresor, para la sociedad. Pero para mi, Luz Raquel fue un punto de quiebre, fue redescubrir un red flag enorme en mi país, y enterarme de dicha noticia me sacudió profundamente. Entré en una depresión de la que tardé un poco en salir, las cosas con Isabel no iban tan bien (para mi), mis hallazgos en el laboratorio no se sentían significativos. Al tiempo descubrí que en realidad era percepción mía, iba bien las cosa con Isabel, iba maravillosa la investigación en Perkinsus, pero saber que mi país estaba en llamas, literalmente, me sacudió al extremo de perder la percepción de lo que era real y de lo que no.
Iba a regresar al país en donde matan mujeres a diestra y siniestra? Al país en donde la directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología se opone al uso de organismos transgénicos en investigación? Al país en donde por cualquier cantidad de lana puedes salirte con la tuya, no importando cuan siniestros sean tus planes? Por su puesto que regresaría
En México la gente suele decir los buenos somos más, frase que encuentro demasiado simple cuando menos, y falsa cuando más. El no hacer cosas malas no te convierte inmediatamente en una buena persona, y ciertamente México está lleno de personas que no hacen cosas malas, pero de ahí a que sean buenas personas, eso... eso es una historia muy diferente.
Con lo anterior en mente, quería regresar, a hacer las pases con mi familia, con mis amigos, con las personas que lastimé, con el país. Closure le llaman.
Al llegar a tierras lejanas, cualquieras que éstas sean, mis defensas suben y me protegen de todo, de lo bueno y de lo malo por igual. Así como deje de pensar en Dafné (aunque no realmente), no me permití extrañar mi país y no sabía si extrañaba el lugar o a las personas, quizá no extrañaba nada, pero necesitaba corroborarlo.
Me choca que a donde vaya, propios y extraños me preguntan que si no extraño la comida mexicana, que si no extraño mi estilo de vida.
Como dije, no es que no extrañara, es que no me permití extrañar el país, con todo lo que ello representa.
Cuando reservé mi vuelo, lo hice pensando que vería nuevamente a mi familia, a mis perros, a mis amigos, entes que eran tangibles y que ocupaban un lugar mucho más privilegiado que la comida y que los lugares de mi país.
Por lo general trato de elegir las palabras adecuadas al comunicarme, querer y extrañar no son intercambiables y ciertamente quería ver a mi familia y amigos mucho más de lo que les extrañaba, pero no sabía si podía decir lo mismo de mi país.
Escribir acerca de este proceso es simultáneamente doloroso y terapéutico, por un lado es aceptar todo lo malo que hay asociado a un lugar y a sus habitantes, por otro lado, esta colección es un tributo a mucha gente que conozco en México, por las que siento al amor y respeto, y que son los protagonistas de cada historia.
Los buenos somos más. Por lo menos en mi universo de personas esta frase es real.
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