En 2011 el departamento de Genética y Biología Molecular del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV) atravesaba un periodo de transición, había más y más jóvenes interesados en los proyectos del departamento, pero al mismo tiempo el profesorado mostraba muchísimos defectos:
Profesores poco preparados evidenciados por investigadores invitados
Desvíos de recursos por parte de profesores corruptos
Generaciones numerosas ante la ausencia de un adecuado proceso de selección
México mágico le llaman.
No todo era malo, por lo menos no para mi, en 2011 el doc Javier me vio tecleando comandos en mi terminal de Linux y me dijo que si me interesaba dar clases de bio informática, sin pensarlo dos veces le dije que si.
En la primera generación de estudiantes de maestría a la que di clases, había personajes muy diversos y memorables, con quienes escribiría varios capítulos de mi vida.
Diana y Oto son dos de ellos. Diana solía visitar a Otoniel (Oto) durante el año que estuvieron haciendo la maestría.
Entre la camaradería formada en los cursos de preparación y el hecho de compartir fecha de cumpleaños, Diana y Oto se hicieron buenos amigos a pesar de ser entes muy distintos.
Yo compartía laboratorio con Oto y de cierto modo me unía a las visitas de Diana, aunque en su momento, ni ella ni yo coincidíamos en ideas, actitudes y opiniones. Poco importaba eso, había que sacar el trabajo a como diera lugar, Oto y yo con nuestros genomas de fagos, Diana con sus micro RNAs.
Por ahí de 2014, Oto y yo quisimos iniciar un proyecto independiente, que nos permitiera impartir clases de bio informática de un modo que nos dejara satisfechos. A pesar de tener ya tiempo dando clases en CINVESTAV, seguíamos usando un temario con el que no necesariamente estábamos de acuerdo, usando recursos con los que definitivamente no estábamos de acuerdo.
Si bien sabíamos como iniciaría el proyecto, no sabíamos como lo continuaríamos, jocosamente nombramos la iniciativa ATGenomics: donde comienzan tus ideas.
En RNAs mensajeros, los ribosomas comienzan a producir proteínas cuando encuentran una señal AUG (que viene del molde de DNA con secuencia ATG). ATG es donde comienzan las proteínas en los genes, es donde comienzan a crearse las moléculas que hacen que la vida sea posible.
Al proyecto se unieron Sandy y Marco, pero no terminaba de cuajar la idea, entre la presión por terminar el posgrado, la falta de tiempo por tener tres trabajos y la falta de preparación empresarial, el proyecto inicial fracasó miserablemente.
Ninguno de los cuatro involucrados sabíamos hacía a donde estábamos yendo, como estudiantes, como científicos y como empresarios. Algo hacía falta, o más precisamente, alguien.
De vuelta a 2020, al iniciar las restricciones por la pandemia, el recuerdo de ATGenomics había quedado atrás, por lo menos para mi, no obstante, siempre estuvo presente la curiosidad de generar contenido, clases, talleres y lo que se me ocurriera. Como si por algún arte místico pudiéramos leernos la mente, en 2020, Diana, Oto y yo decidimos revivir ATG de entre las cenizas.
Esta vez funcionaría porque teníamos lo que a la alineación original de ATG (y en general a la ciencia en México) le hacía falta: Una persona que coordine lo que cada engrane va a hacer y como lo va a hacer. Ese fue el rol inicial de Diana y sin ella, ATG seguiría en las cenizas.
De a poco fuimos creciendo y nos dimos a conocer en otros países, llamamos la atención de una @WBDSLA: Women in Bioinformatics and Data Science Latin America, una organización que cobija morras bio informáticas en América Latina.
A mi regreso a México mágico, Diana y yo teníamos planeado un taller en el que presentamos a Alison como instructora.
ATG ha estado creciendo pese a ser un proyecto secundario de los seis miembros, y si se ha mantenido a flote, nuevamente es gracias a Diana.
En una platica con el doc Gabriel, confirmé que cuando Oto y yo dejamos la institución, la bio informática se había quedado rezagada, lo cual nos dejaba con un sabor agridulce al pensar que nadie había decidido rellenar el huequito que dejamos
Ciertamente se siente feo ver a nuestra institución sumirse en la decadencia, desde luego no es porque nos hayamos ido, no somos (tan) soberbios como para pensar eso.
No importaba cuan lejos estuviéramos o cuan atrás hubiéramos dejado nuestra estancia en CINVESTAV, haríamos lo que estuviera en nuestras manos y desde nuestras trincheras para que los estudiantes pudieran tener una perspectiva complementaria a lo que les dijeran en las clases.
Todo eso pensábamos Diana y yo mientras tomamos los micrófonos y nos alistamos para dar nuestro mejor esfuerzo y poder transmitir el conocimiento que tenemos con alegría, emoción, con sabor a México, con sabor a ATG.
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